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29 de mayo de 2014

Duele

Duele.

Duele saber que estás lejos y que hace un tiempo que no gozo de tu presencia. 

Duele. 

Duele el intentar recordarte y sentir como tus ojos, tu rostro, tu figura, se va desdibujando de mis sentidos tal y como los niños borran los dibujos del encerado, tanto es el tiempo que se me antoja sin verte. 

Duele. 

Duele más aún conocer de tu sufrimiento, de tu dolor, de tus interminables noches en vela cargadas de una negrura espesa. 

Duele. 

Duele saberte en pos de una arriesgada utopía que intentas alcanzar desesperadamente extendiendo tu mente en su máxima intensidad, fuera de tu ser, lejos de la dimensión en que habitas. 

Duele. 

Duele el sentir que no estoy, que no puedo estar a tu lado para besarte, mimarte, protegerte entre mis brazos tal y como cuando eras niño y poder así mitigar tanto dolor. 

Y lo que más duele es esta verde esperanza que a veces se vuelve negra al desear con todas mis fuerzas que lo consigas. 
Te quiero tanto….

Imagen: "Solo y Vacío" - JeanBlaze - Deviantar

23 de septiembre de 2011

Época




A veces mermaba mi autoestima y no me sentía capaz de demostrarte todo el amor que sentía dentro. Fue una época que ahora recuerdo ambigua, llena de recovecos en los que se escondía la afinidad y la compenetración.
Era tu época adolescente.

En aquel tiempo me costaba una inmensidad poder llegar hasta ti, y eso me hacía sentir hundida.
No alcanzaba a comprender entonces la confusión que podías estar sintiendo tú al adentrarte en una etapa tan vital y tan importante. Tan delicada.

Me pregunto hoy si obré bien con mi actuación para contigo e intuyo que tendrás muchas cosas que reprocharme. No siempre hacemos lo adecuado, tal vez si pudiera cambiaría muchas cosas.

Sin embargo me siento muy orgullosa del resultado de todo aquello, que te hizo llegar a ser lo que eres hoy: Un ser inigualable.

Te quiero tanto…
Imagen de Aquí

29 de diciembre de 2009

Desconcierto

De nuevo la lluvia azota con fuerza. Estos últimos días han sido todos semejantes, como aquellos de un final de octubre en los que casi llego a inundarse todo y el agua lo impregnó todo de barro.
Acaso pretendo a asimilar una cierta similitud en estos días con aquellos de entonces, cuando algo incomprensible para mí bailaba con burla entre ambos.


Tiendo a veces, como ahora, ahora a sentir lo mismo, percepciones que se escapan a mi comprensión y me hacen nadar en la duda y la inseguridad.


Es tu ir y venir el que me desconcierta, el que no entiendo, el que hace que se me escape el alma.
Por momentos te siento tan niño, tan cerca como antes y segundos después te escapas de mi regazo como si yo misma quemara.


Pero sabes que yo estaré siempre aquí aun que no quieras sentirme, esperando a que vuelvas como otras veces.
Como solo sabe esperar una madre.




Foto de Aquí

25 de septiembre de 2009

Desazón

Seguramente, y debido al desafortunado incidente de ayer, mi día de hoy ha estado irreal y oscuro, tal y como si todo el tiempo fuera media noche, ese momento en el que la oscuridad se hace dueña de la mente dejándola totalmente vacía e impenetrable.
No he podido hoy ver el sol, las nubes lo han eclipsado lo mismo que aquello que ocurrió ha eclipsado mi estar y mi ser.


He soñado, a lo largo del día, que me entretenía mirando la luna, una luna inexistente, y a los nenúfares, a los que veía danzar claramente iluminados ante la plateada luz. Despedían un perfume intenso, mágico, que como si de un espejismo se tratase, yo podía oler y que me traía jirones de otros momentos, momentos en los que treinta años atrás, y por otras circunstancias provocaban en mí la misma desazón que hoy me invade.
Aún no sé cómo se desenlazarán las horas venideras, ni cuál será mi reacción cuando ya todo se asiente.
La tuya la intuyo. Así, tan templado, con esa serenidad que últimamente te caracteriza, y que te hace figurar ante mí más como un padre o como un marido en lugar de cómo hijo, presiento que tu actitud me llevará de nuevo, como cuando eras niño, a sumergirnos juntos en las azabaches aguas del estanque, haciendo con nuestra intrusión esconderse a las carpas rojas y doradas, pasar nadando debajo de ellas y una vez en la profundidad mirar hacia arriba.
Desde esta dimensión los nenúfares se antojan pequeñas islas verdes que refractan la luz y flotan en el aire. Con la respiración contenida quedábamos extasiados observándolos.




Hay muchos momentos en la vida en los que regresa el ayer, los mismos instantes, los mismos momentos…. Pero con matices completamente distintos.




Fotografía de este lugar
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